Así, nuestros cuerpos son microcosmos del vasto e infinito macrocosmos. Nuestro cuerpo contiene la esencia de la naturaleza –y la suprema esencia de la Divinidad. Al dirigir nuestra atención hacia nuestro interior, hacia los músculos y huesos, hacia los órganos y la respiración, moviéndonos desde las fronteras externas hacia las fronteras internas, podemos tomar conciencia del sutil flujo de la energía que nos envuelve y que se mueve a través de nosotr@s.
Estamos literalmente flotando en un amplio mar de energía, y aprendiendo a alinearnos con el flujo de todas estas corrientes, podemos desarrollar la habilidad de navegar en este mar con la misma seguridad que un hábil marinero aprende a gobernar su barco en una marea difícil. "
MI ALMA SALUDA A TU ALMA


No hay comentarios:
Publicar un comentario